Sueños de w.c.
a eso de las 3 de la tarde me entra un sueño incontrolable. sentado frente al monitor, mi cabeza se descuelga hacia adelante y hacia atrás cada cuatro segundos.
a veces me recuesto sobre el escritorio hasta que un puñado de saliva alcanza las locetas. otras, las más, me refugio en el inodoro, donde encuentro una posición casi ergonómica -sólo una- y me entrego plácidamente a la siesta.
en cada trabajo al que la vida me ha arrojado encontré la forma de adaptar mi cuerpo al inodoro de turno y le robé al jornal unas horas de sueño. por eso ahora, curriculum en mano, y tras una larga fila de espera, sólo puedo imaginar cómo será ese íntimo espacio en el que se cocinarán mis futuros sueños. espero además, que esta vez no me sorprendan.
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